Llevaba poco tiempo escalando tapias cuando una vez oí que; "si escalas bien en Ordesa escalas bien en cualquier lugar", no sé si será del todo cierto, porque estilos hay unos cuantos y lugares para practicarlos mucho más. Lo que si es cierto es que a pesar de ser el sitio donde más vías escalé siempre cuando vuelvo se me quita la tontería de un plumazo, da igual lo que vengas haciendo y como te encuentres, aquí son muchas las posibles variables para poder dar lo mejor de uno mismo, es por eso que a Ordesa o la amas o la odias, o repites o no vuelves... salir airoso de por sí ya es un gran objetivo.
Este fin de semana fui con Javi para allá y escalamos dos rutones, la primera para mí desconocida y de la que no tenía ninguna constancia de ella, "El efecto pigmalíón" en el Tridente, y al día siguiente la clásica y exigente combinación de "Aurora con El chico del martini".
Pigmalión nos encantó y pienso que se va a convertir en una de las muy hechas del valle, un recorrido muy bonito y muy bien encontrado ahí arriba en el balcón del Gallinero, donde la soledad y el colorido es aún mayor si cabe.
El metro uno te pondrá en alerta y te dirá que hoy no te van a regalar nada, el cuarto largo demanda fe.
Esta otra si que llevaba ya tiempo detrás de ella y por unas cosas u otras siempre se me quedaba sin hacer, pero de anteayer no pasó, aunque nos costó lo suyo, sobre todo su segunda parte, el sello de un pletórico Sepu en su época buena está muy patente.
El penúltimo largo, el crux de la vía sin duda, nos hizo exprimirnos, unas marcas de magnesio hacia la izquierda a la salida del diedro me llevaron hacia un terreno compacto improtegible que me hizo tragar saliva, luego mirando el croquis vi que marcaba hacia derechas en busca de unos supuestos pitones de los que no pudimos disfrutar... la variable del sol abrasador a esas horas se come muchas neuronas.
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| Salud y tapia a mansalva 🤘 |







